Un domingo cualquiera decidí salir a rodar. Llamé a un amigo que vivía cerca — a ver si quería despejar la mente un rato, esa terapia que solo te da la moto. Él, sin consultarlo con su esposa, cayó en la tentación y aceptó. Quedamos de vernos en la portería de su edificio.
Llegué tarde, unos 15 minutos. Y esperé 30 más. Bajo el sol de un domingo de verano en Florida, con música de fondo y la sombra generosa de un árbol de mango — sin mangos — hice tiempo mientras mi amigo terminaba de convencer a su esposa.
En esa espera apareció Claudio. Salía de su casa, cruzando la misma portería, en su camioneta. Se fijó en la moto naranja y, sin bajarse del carro, empezó a hablarme — yo, todavía con el casco puesto y el vallenato a todo volumen, tratando de leerle los labios. Los carros detrás no dejaron que la conversación avanzara mucho más allá de lo esencial: era policía, iba para su turno, intercambiamos números para rodar juntos algún día.
La fila avanzó. Claudio siguió su camino. Y por fin, mi amigo salió en su Honda Rebel 500.
Días después, comparando motos, Claudio me abrió las puertas a sus grupos moteros. Desde ahí empezamos a buscar cómo servirnos el uno al otro — dos extraños, muy distintos, unidos por la misma pasión.
Hoy esa conexión se convirtió en esto: un viaje que queremos compartir con quienes entienden lo mismo que nosotros entendimos ese domingo — que a veces la mejor planeación es la que te lleva a la aventura correcta.
Claudio
Guía — lidera la manada en el camino
Argentino, policía sirviendo a Palm Beach County por más de 20 años, dueño de una tienda de accesorios y mantenimiento de motos. Pero antes que uniforme, es familia: esposo, padre e hijo, cabeza de hogar que sabe que cada viaje hay que planearlo para volver bien a casa. Tiene propiedad en Daytona Beach y no se ha perdido un solo Biketoberfest en más de una década. Rueda en una Africa Twin y tiene más rutas en la cabeza que Waze y Google Maps juntos.
Juan Camilo
Guía · Logística de ruta — cierra el grupo cuidando la espalda
Arquitecto colombiano de nacimiento, aventurero de vocación. Sigo diseñando espacios, y hoy también diseño oportunidades: manejo proyectos de real estate, comercio en línea y logística internacional — de esos donde cada peso tiene que llegar exactamente a donde dijo que iba a llegar. Papá a la distancia, casado por segunda vez (sí, me volvieron a cazar), con la costumbre de mirar cada lugar con ojos de arquitecto e inversionista — donde otros ven solo paisaje, yo veo potencial. Esa misma mirada es la que usamos para diseñar cada parada de esta ruta. Manejo una KTM 890 Adventure, y me tomo la logística de este viaje tan en serio como cualquier proyecto que firmo con mi nombre.